Combatiendo la “posverdad” con la Fundación Azul Bogotá

“Un sistema democrático caracterizado por representantes revocables es –en cuanto supone representantes- una forma de democracia representativa, pero en cuanto estos representantes son revocables, se acerca a la democracia directa” (Bobbio, 1984)

La Fundación creada para proteger el puesto del alcalde Enrique Peñalosa invita a que hablemos con la verdad, con hechos y argumentos, que trascendamos Twitter y evitemos caer en esta era de la “posverdad” o, como me gusta llamarlas “mentiras difundidas de manera masiva”.

Gracias a su invitación, he decidido revisar las verdades a medias o mentiras que ellos mismos publican, con la intención de ayudarles en su objetivo final e incentivar el debate sano.

Para que no se haga un texto eterno, hoy me dedico a una de ellas:

“La revocatoria del mandato aplica cuando no se cumple el plan de gobierno”.

Comenzaron bien, eso que dicen es verdadero, esa es UNA de las razones por las cuales se puede revocar un alcalde, pero los señores olvidan que también puede ser por la insatisfacción ciudadana.

Pero la Fundación, que ha estudiado bien el tema, le sale al paso a este detalle, con una sentencia de la Corte Constitucional en la cual subrayan (lo que les conviene, obviamente) un texto que indica que dicha insatisfacción DEBE estar enlazada con el programa de gobierno.

Hablan de la C-179 de 2002, una sentencia de la Corte Constitucional en la que se estaba revisando un proyecto de ley estatutaria.

El resultado de esta sentencia no fue la declaración de inconstitucionalidad del artículo 65 de la ley 134 (el de las motivaciones para pedir revocatoria), y tampoco se dedica a explicar el alcance de la frase “insatisfacción ciudadana”.

Es decir, el artículo en el que se definen las dos motivaciones para comenzar la revocatoria, sigue vigente.

De todas formas, debo admitir que esto me generó dudas, sobre si había un cambio jurisprudencial en el tema y si este era el nuevo camino para interpretar la norma.

Para encontrar la verdad de este aspecto (o acercarnos a ella), podemos revisar una sentencia del Consejo de Estado, en la que el tema central SÍ es estudiar cuáles son las motivaciones de la revocatoria. (A Florez se le olvida sacar esa sentencia cada vez que habla del caso).

*Sentencia de radicado 11001-03-28-000-2013-00036-00.

El primer problema jurídico que trató el magistrado fue:

“¿La revocatoria del mandato de gobernadores y alcaldes solo procede por el incumplimiento del programa de gobierno o también por insatisfacción general?”

Ojo a lo que dice:

“En efecto, si la revocatoria es entendida como un derecho del ciudadano que le permite el control en el ejercicio del poder, nada obsta para que los electores en ejercicio de aquel, puedan restringir el mandato por causas diversas al desconocimiento del programa de gobierno, en donde el constituyente dejó al criterio del legislador la reglamentación correspondiente, artículo 103, inciso 2º.

Si se hace una lectura minuciosa de la Ley 134 de 1994, que desarrolló los distintos mecanismos de participación, encontramos que el legislador nunca se comprometió con adscribir este instrumento al cumplimiento del programa de gobierno, es decir, con el voto programático.”

Y hay otra parte que fortalece este punto:

“En ese sentido, y bajo las dimensiones antes reseñadas, la Sala considera que el derecho político de control, bajo la forma de revocatoria del mandato no puede limitarse, entonces, al desconocimiento del programa de gobierno, como lo pretende el demandante, porque es posible que este se dé por causas diversas a aquel, como de hecho sucede en la mayoría de Estados en donde la figura se consagra: por la pérdida de legitimidad y confianza del elector en su mandatario”.
El magistrado del Consejo de Estado también le dedica una parte de su sentencia a la C-179 de 2002 (la defensa preferida de la Fundación), donde dice:

Captura de pantalla 2017-04-05 a la(s) 17.12.32

He encontrado artículos en los que académicos dicen que es peligroso que esa causal exista por lo subjetiva que puede llegar a ser y el magistrado en la misma sentencia, dice que está hecha precisamente así por un fin:

“Es por ello que a una decisión que es netamente política -revocar el mandato-, no se le pueden establecer parámetros para su aplicación, como lo sería precisar qué debe entenderse por insatisfacción general, pues como el legislador no fijó elementos para su comprensión, serán directamente los ciudadanos que promuevan la correspondiente revocatoria los que le den el contenido a esta causal, al explicar en qué fundamentan su llamado a revocar el mandato, lo que a su vez permitirá que por las misma razones no se pueda volver a convocar a la ciudadanía, si la primera citación no prospera.”

Los que pretenden que se limite las razones por las cuales se inicie una revocatoria de mandato, intentan, por ahí derecho, limitar el espíritu de la Constitución de 1991.

No se dejen engañar, por más repetitivo que parezca hay dos causales para revocar el mandato: por incumplimiento de plan de gobierno y por insatisfacción de la ciudadanía.

Ahora, a manera de ejercicio, propongo que veamos esto, no desde lo jurisprudencial, ladrilludo y con lenguaje de abogado, sino por el lado lógico:

El artículo en cuestión indica que un alcalde/gobernador puede ser revocado por incumplimiento del programa de gobierno O por insatisfacción.

Si ambas cosas significan lo mismo, ¿había necesidad de escribirla dos veces?, ¿para qué las separaran entonces?, ¿no es obvio que cuando se incumple el programa hay insatistacción? ¿No será que hablaban de otro tipo de insatisfacciones?

Es evidente que el legislador quiso mantener ambas causales separadas porque no todas las insatisfacciones son generadas por el incumplimiento del programa o están amarradas a él, sino que previó otras razones.
 

Por último, pongo el retrovisor que tanto les gusta a los amigos peñalosistas: cuando se intentó revocar el mandato de Gustavo Petro, el promotor de esta iniciativa, Miguel Gómez dijo que la motivación para iniciar el proceso era:

porque nos ha dividido y Bogotá tiene problemas muy grandes y deberíamos estar unidos. Porque no tiene equipo y utiliza la alcaldía como trampolín presidencial (…). A Petro se le nota que los problemas de Bogotá no le importan. Él lo que quiere es posicionarse para ser presidente de Colombia y si para hacer eso tiene que dejar a la ciudad en la crisis absoluta, pues lo va a hacer…”.

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